Hola hermanos y amigos, el viernes pasado vimos Samuel 1: 1 -14 y el tema central fue " tres espíritus de constreñimiento para nuestros propios espíritus"
El primero lo relacionamos con la frase "no puedes". Aquel espíritu es quien bloquea nuestras capacidades cuando nos dice "no lo hagas si no eres capaz", entonces qué pasa, nos sentimos constreñidos, limitados y pesmistas, hasta q nuestra mente nos va diciendo: para qué intentai realizar esto si no podis hacer nada.
buemo, no dejemos q esto nos ocurra pq estas vocecillas no tienen fundamento y no son del Señor, eso es claro pq ÉL nunk va a ser pesimista entonces ¿p q nosotros tenemos q serlo? ¿para q? si perderíamos más tiempo "en estos postreros días".
El segundo espíritu es el típico "confórmate" (por supuesto q lo correcto es focalizarnos en las escrituras para ver cómos e desarrollan los tres, pero así nos esforzamos más). Este confórmate aparece cuando nos limitamos a hacer cosas: para q hacer más si está bien lo q he hecho, es suficiente. Para q horar más rato si con esto está bien. Para q hablarle más del Señor si ya no me escucho.
Siempre podemos hacer más en Cristo. observemos y analicemos todo lo q hacemos diariamente y dediqemosle más tiempo a las cosas q lo "acostumbrado". obvio q estas cosas son "en Cristo" teniendo relación con los estudios, oración, misión y servicio, etc.
Y por último el espíritu del "prejuicio" q conlleva a avergonzarnos y a sentirnos apocados. Cuando compartimos con alguien acerca del Señor y otros se burlan de nosotros qué nos pasa, nos da verguenza, lata, plancha. pero tenemos q derribar esas barreras y demostrar quienes somos pq así, mientras más saben q somos hijos del Señor, nos reconocen espiritualmente y aquí en el mundo donde la gente necesita ser acogida y aconsejada aunq se construya una cubierta de "mi vida es feliz, no necesito de Dios". bueno, sabemos q eso no es verdad y en relación a todo escalemos y echemos abajo todo impedimento para continuar con el plan del Señor. Dejémonos utilizar po ÉL, busqemos ser sus saetas si ya nos ha elegido y nos ha confiado el evangelio.
Bendiociones para todos
martes, octubre 31, 2006
miércoles, octubre 25, 2006
REC
Soy una saeta (Jesús Adrián Romero)
Soy una saeta en la aljaba de dios
su mano me toma y me da dirección
estoy preparado el me puede lanzar
juntos pelearemos y vamos a ganar.
A pelear es la batalla final
A pelear es la batalla final
Con espada en mi boca pelearé
La armadura de dios me vestiré
Ha llegado el momento de pelear
Proclamando al cautivo libertad
En mis manos ha puesto autoridad
Al hombre fuerte puedo atar.
AMÉNNNNN
Soy una saeta en la aljaba de dios
su mano me toma y me da dirección
estoy preparado el me puede lanzar
juntos pelearemos y vamos a ganar.
A pelear es la batalla final
A pelear es la batalla final
Con espada en mi boca pelearé
La armadura de dios me vestiré
Ha llegado el momento de pelear
Proclamando al cautivo libertad
En mis manos ha puesto autoridad
Al hombre fuerte puedo atar.
AMÉNNNNN
martes, octubre 24, 2006
miércoles, octubre 11, 2006
domingo, octubre 01, 2006
Simplemente Cristianos
Marcos 9:38 – 9:41
Maestro --dijo Juan--, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros.
--No se lo impidan --replicó Jesús--. Nadie que haga un milagro en mi nombre puede a la vez hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor de nosotros. Les aseguro que cualquiera que les dé un vaso de agua en mi nombre por ser ustedes de Cristo no perderá su recompensa.
Este relato es muy interesante, particularmente a la luz de las actuales divisiones entre la iglesia nominal. Pero antes de entrar un poco en las implicancias que tiene esta historia en la Iglesia contemporánea, veamos algunas claves que nos dejan el pasaje:
Vs. 39, 40: Nadie puede ser y luego dejar de ser de Cristo. Esto no significa que no haya personas que proclamen ser Cristianos y luego “renuncien” a Jesús, pero la Escritura nos deja en claro que aquellos nunca fueron en realidad hijos de Dios y que Sus santos perseveran hasta el final. Por lo tanto, los que son de Jesús no pueden después blasfemarlo (como lo hicieron muchos de los líderes religiosos judíos). Una persona es de Cristo o simplemente no lo es. No hay lugar intermedio ni tampoco se puede pasar de un bando al otro libremente.
Vs. 41: Nadie puede perder la salvación de Cristo. Jesús hace esta afirmación hablando específicamente a los 12 (vs.35) quienes, luego de la Ascensión del Hijo de Dios iban a salir al mundo en Su representación, por lo que cualquiera que los recibiera con un corazón sincero estaría en efecto, recibiendo y reconociendo también el mensaje del Evangelio que ellos traían. En este sentido, el mensaje es específicamente dirigido a ellos quienes estarían a cargo de transmitir la sana doctrina. Sin embargo hay una aplicación para nosotros, que consiste en entender que ser discípulo es radical; o uno es de Jesús o no lo es. Asimismo, ser de Cristo significa nunca dejar de serlo, si embargo también significa un cambio de vida y de corazón absoluto.
Habiendo establecido estas bases, la lección que quiere Jesús que aprendan los discípulos es que uno no es Cristiano por seguir una afiliación o grupo particular. Uno no era un discípulo simplemente porque estaba "con los 12", sino que ser discípulo dependía totalmente de la obra soberana y misteriosa (para el hombre) del Espíritu Santo. Las bases para entrar al reino de los cielos es una relación personal con Él, no la afiliación religiosa de una persona.
Aunque esto no significa que uno puede creer en Cristo como uno quiera, ya que creer en Cristo significa someterse a su reinado y Su Palabra, y sin duda, servir a otros hermanos en una iglesia local, nos ayuda a entender que la salvación o está ligada a alguna denominación. Uno no es Cristiano por ser Anglicano, ni Presbiteriano, ni Bautista, etc. etc. El verdadero Cristianismo no es una expresión religiosa sino una relación profunda y verdadera con el Rey.
Esto debería ayudarnos en ser más tolerante frente a otras iglesias Cristianas y respetarlas con tal que enseñen el Evangelio sin tergiversación y humillarnos al entender que la obra es de Dios y no de nosotros.
1 Juan 2:18, 19 / Romanos 8: 37-39
Juan 3:5-8
Gálatas 3:26-29
Maestro --dijo Juan--, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros.
--No se lo impidan --replicó Jesús--. Nadie que haga un milagro en mi nombre puede a la vez hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor de nosotros. Les aseguro que cualquiera que les dé un vaso de agua en mi nombre por ser ustedes de Cristo no perderá su recompensa.
Este relato es muy interesante, particularmente a la luz de las actuales divisiones entre la iglesia nominal. Pero antes de entrar un poco en las implicancias que tiene esta historia en la Iglesia contemporánea, veamos algunas claves que nos dejan el pasaje:
Vs. 39, 40: Nadie puede ser y luego dejar de ser de Cristo. Esto no significa que no haya personas que proclamen ser Cristianos y luego “renuncien” a Jesús, pero la Escritura nos deja en claro que aquellos nunca fueron en realidad hijos de Dios y que Sus santos perseveran hasta el final. Por lo tanto, los que son de Jesús no pueden después blasfemarlo (como lo hicieron muchos de los líderes religiosos judíos). Una persona es de Cristo o simplemente no lo es. No hay lugar intermedio ni tampoco se puede pasar de un bando al otro libremente.
Vs. 41: Nadie puede perder la salvación de Cristo. Jesús hace esta afirmación hablando específicamente a los 12 (vs.35) quienes, luego de la Ascensión del Hijo de Dios iban a salir al mundo en Su representación, por lo que cualquiera que los recibiera con un corazón sincero estaría en efecto, recibiendo y reconociendo también el mensaje del Evangelio que ellos traían. En este sentido, el mensaje es específicamente dirigido a ellos quienes estarían a cargo de transmitir la sana doctrina. Sin embargo hay una aplicación para nosotros, que consiste en entender que ser discípulo es radical; o uno es de Jesús o no lo es. Asimismo, ser de Cristo significa nunca dejar de serlo, si embargo también significa un cambio de vida y de corazón absoluto.
Habiendo establecido estas bases, la lección que quiere Jesús que aprendan los discípulos es que uno no es Cristiano por seguir una afiliación o grupo particular. Uno no era un discípulo simplemente porque estaba "con los 12", sino que ser discípulo dependía totalmente de la obra soberana y misteriosa (para el hombre) del Espíritu Santo. Las bases para entrar al reino de los cielos es una relación personal con Él, no la afiliación religiosa de una persona.
Aunque esto no significa que uno puede creer en Cristo como uno quiera, ya que creer en Cristo significa someterse a su reinado y Su Palabra, y sin duda, servir a otros hermanos en una iglesia local, nos ayuda a entender que la salvación o está ligada a alguna denominación. Uno no es Cristiano por ser Anglicano, ni Presbiteriano, ni Bautista, etc. etc. El verdadero Cristianismo no es una expresión religiosa sino una relación profunda y verdadera con el Rey.
Esto debería ayudarnos en ser más tolerante frente a otras iglesias Cristianas y respetarlas con tal que enseñen el Evangelio sin tergiversación y humillarnos al entender que la obra es de Dios y no de nosotros.
1 Juan 2:18, 19 / Romanos 8: 37-39
Juan 3:5-8
Gálatas 3:26-29
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